En el parafraseo de la vida me encuentro con que lo único verdaderamente limitante es el escaso sentido de hablar.-
Parece un sueño, como el fin del mundo en miniatura, la gente o la falta de gente,
los espacios y caminos creados para andar: desiertos. El único sentido a la vida se ve a simple vista: no hay nadie ahí.
Estaba muy equivocada al creer que no existían razones suficientes para hacer válido mi día, pero hoy fue diferente: Fantasmas enmascarados asomando sus narices por los escaparates, tomando comida 'prestada' de los estantes, royendo sus ropas y gritando al cielo palabras sordas de temor.
El silencio enmudeció a la ciudad y esta cayó presa de un pánico inservible capáz de aniquilar a todos.
Monday, April 27, 2009
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